viernes, 15 de enero de 2016

Perdonar

Te perdono tus enojos, te perdono tu carencia de afectividad, no somos quienes para juzgar sentimientos disimiles (o no). Resalto tu ausencia.

Coincidir

Muchas veces tratamos de coincidir, aplicar y encajar como en un puzzle. Coincidir es aceptarnos y conocernos, perdonar y continuar en la esfera de lo concreto.

viernes, 17 de enero de 2014

Everybody's Changing

Tú dices que vagas por tu propia tierra 
Pero cuando pienso en eso, 
No veo cómo puedes hacerlo. 
Estás sufriendo de dolor, te estás quebrando, 
Y puedo ver el dolor en tus ojos. 
Dice que todos están cambiando 
Y no sé por qué. 

Tan poco tiempo. 
Intenta comprender que yo estoy 
Tratando de hacer una jugada sólo para seguir en juego. 
Trato de mantenerme despierto y recordar mi nombre, 
Pero todos están cambiando 
Y no siento lo mismo. 

Te fuiste de aquí 
Y pronto desaparecerás. 
Porque todos están cambiando 
Y no me siento bien. 

Tan poco tiempo. 
Intenta comprender que yo estoy 
Tratando de hacer una jugada sólo para seguir en juego. 
Trato de mantenerme despierto y recordar mi nombre, 
Pero todos están cambiando 
Y no siento lo mismo.

Timothy James Rice-Oxley

domingo, 11 de agosto de 2013

Soneto a Elena Pierre de Ronsard (1524-1585)


Cuando seáis muy vieja, a la luz de una vela,
sentada junto al fuego, hilando y devanando,
mis versos cantaréis, asombrada exclamando:
"Ronsard me celebraba, cuando yo aún era bella".

Y no tendréis sirvienta que oyendo un verso tal,
aunque medio dormida, el trabajo olvidado,
al escuchar mi nombre no se haya despertado,
vuestro nombre alabando con elogio inmortal.

Yo estaré bajo tierra, y, fantasma sin huesos,
a la sombra del mirto tomaré mi reposo;
y vos junto al hogar, una vieja encorvada,

lamentando mi amor y vuestro cruel desdén.
Vivid, hacedme caso, no esperéis a mañana:
recoged desde hoy mismo las rosas de la vida.

Sonnet à Hélène Pierre de Ronsard (1524-1585)



Quand vous serez bien vieille, au soir, à la chandelle,
Assise auprès du feu, dévidant et filant,
Direz, chantant mes vers, en vous émerveillant:
«Ronsard me célébrait du temps que j'étais belle!»

Lors, vous n'aurez servante oyant telle nouvelle,
Déjà sous le labeur à demi sommeillant,
Qui au bruit de Ronsard ne s'aille réveillant,
Bénissant votre nom de louange immortelle.

Je serais sous la terre, et, fantôme sans os,
Par les ombres myrteux je prendrai mon repos;
Vous serez au foyer une vieille accroupie,

Regrettant mon amour et votre fier dédain.
Vivez, si m'en croyez, n'attendez à demain:
Cueillez dès aujourd'hui les roses de la vie.